La poda y el cordero

Martin Subiri
La poda y el cordero

Sencillamente me hizo reír. Un cordero de nuestros campos le dio por morderme mi jeans. No me dejaba caminar bien, no me hacía caso, se aferraba porfiadamente a mi basta. ¡Estaba tan empecinado jugueteando con mi ruedo! En fin, una buena compañía que me entretenía mientras podaba las parras.

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